martes, 30 de agosto de 2011

Capitulo 13: Ganas de fiesta

-¡Madd! ¿Me lo vas a contar ya o qué? Estás empezando a cansarme con tanto secretismo.- me espetó Loren en un ataque de furia. Estaba revolviendo con una pajita el frappuccino que se había pedido,  intentando disolver la nata en el chocolate.
Desde el día en el que besé a Logan, Loren se había empeñado en que se lo contase todo. Llevaba días persiguiéndome por casa, tirándome al sofá, amenazandome de muerte. Quería que se lo contase, a toda costa. Decía que cuando empezasen las clases, tendría la escusa del estudio, pero que lograría que se lo soltase antes del nuevo curso. No tenía ni fé la pobre...
-Madison Adams, suélato ya.
Nos habíamos sentado en un sofá del Starbucks que daba a un gran ventanal. Se veía la playa, los locales, las farolas que a ciertas horas de la noche se encendían de colores, el banco donde nos habíamos besado días atrás.... Sonreí inconscientemente.
-Nos besamos.
Loren por poco no se atraganta. Me miró con los ojos entrecerrados, porque la bebida se le había ido por mal sitio. Su incredulidad se olía miles de kilómetros.
-¿Que hicistéis el qué?.- preguntó, lentamente.
-Nos besamos. Nos b-e-s-a-m....
-Sé cómo se deletrea el verbo.- dijo todavía con los ojos entrecerrados.
Me reí. Últimamente mi humor había mejorado.
-¿Estáis saliendo, verdad?.- me dijo, con una amplia sonrisa picarona en la cara.
-Si te digo la verdad, no lo sé. Pero tampoco me hace falta saberlo.- suspiré, torciendo la cabeza. Entrecerrando los ojos, ví como un chico, alto, pelirrojo, y con una sonrisa en la cara, se nos acercaba. Oh dios, iba con cara de pesca.
-Moscón pelirrojo a las nueve.-le susurré a Loren.- cuidado porque te está echando miraditas.
Loren se rió escandalosamente, captando la atención de todo el Starbucks. Ala, ya está. Ya venía aquí el don juan a echarnos los tejos.
-Hola.-nos saludó con la mano. Así sin más.
Loren parecía divertirse, porque lo miraba con una cara un poco cómica, mientras yo revolvía mi capuccino, simulando no haberlo oído.
-Hola, pelirrojín. ¿Qué te trae por aquí?.- soltó Loren, intentando ponerse seria. Aunque sus labios eran una línea recta, por un lado se torcieron, lo que dió rienda suelta a una pequeña risa ahogada. La miré incrédula, a la vez que movía la cabeza, como gesto de desaprobación. Ella encogió los hombros y volvió a mirar al tío, que seguía plantado delante nuestra.
-Esto... lo siento. Había echo una apuesta con mis amigos de que no era capaz a saludaros y bueno... aquí estoy.-nos dijo, mientras le guiñaba el ojo a Loren. Miré hacia atrás, escaleras abajo, y allí estaba él. Riéndose con unos amigos y señalando al pelirrojo. Debió de notar que lo estaba mirando, y se giró hacia mí. Se sonrojo un poco, y tras sonreírme, me saludo silenciosamente con la mano. Le devolví la sonrisa y el saludo, y volví a centrarme en la conversación de Loren y el pelirrojo. Debía tener cara de empanada, porque Loren me dijo:
-¿Hola? ¿Hay alguién en casa?.
-Eh, sí, perdona.
El pelirrojo nos miró incrédulo, mientras se giraba y le gritaba a todo pulmón a la mesa de los chicos:
-¡Eh, tío! ¡No nos habías presentado a tu novia!
Se me cambió la cara de sonrojado a rojo tomate. Ví de reojo cómo los del Starbucks nos miraban raro y un anciano decía: la juventud de hoy en día... Logan se levantó, y silenciando a los de la mesa, se nos acercó. Me sonrió, y tras darme un beso en la mejilla, se giró hacia el pelirrojo:
- Jake, Madison. Madison, Jake.-dijo moviendo los brazos.
-Encantado, señorita.-dijo Jake mientras hacía una reverencia cómica, a lo que Logan respondió con una colleja.
-Lo mismo digo.- le respondí entre risas.
-Bueno, nosotros nos vamos yendo.-dijo Logan, mientras arrastraba a Jake por las escaleras, para llevárselo abajo.- ¿te llamo luego?
-Eh,... vale.- le respondí, todavía un tanto cortada.
-Adios chicas.- gritó Jake, mientras Logan lo arrastraba escaleras abajo.- un placer conoceros.
Nos reímos y esperamos a que se fueran para seguir hablando. Loren estaba un tanto sonrojada, pero se tomaba su batido tranquilamente, como si el pelirrojo no hubiese alterado para nada su rutina de hoy. Pero esa sonrisa lo delataba todo.
-Era mono el pelirrojo, ¿eh?.- le dije mientras le guiñaba el ojo.
-Bueno, no estaba mal... pero sabes perfectamente que tengo a otro en mente, Madd.-me dijo mientras me miraba, seria.
Nos quedamos calladas un rato. Cuando terminamos las bebidas, nos levantamos y salimos del Starbucks. Era sábado, y aunque estaban todas las tiendas abiertas, a ninguna nos apetecía ir de compras. A mí, personalmente, me gustaba ir de compras, pero no en el punto frívolo de comprar por comprar, sino el hecho de curiosear los escaparates. Fuimos charlando tranquilamente, de ningún tema en concreto. Cuando llegamos a casa, después de saludar a nuestras madres, subimos a la habitación. Habíamos sacado una cama del cuarto de mis padres, y la habíamos puesto al lado de la mía, de manera que Loren y yo compartíamos cuarto. Megan dormía en el dormitorio de invitados, y mis padres en su dormitorio.
-He estado pensando.....- empezó Loren.
-¿Qué?
-Queda poco para que empiece el curso.
-Argg... no me lo recuerdes.-le dije mientras resoplaba y me sentaba en la silla, encendiendo el ordenador.
-Ya, pero... ¿no te hace ilusión? Eres nueva, conocerás a gente y....
-Ya he conocido a bastante gente en poco tiempo, Lo.- le dije mientras me reía.
-Oye, cinco personas en cuatro meses no es precisamente mucha gente en poco tiempo.- me dijo mientras me fulminaba con la mirada.
-Ya, pero no tengo ganas de tener que irme presentando a todo el mundo.
-Yo te presentaré.-me dijo mientras se tumbaba en la cama.- yo haré los honores.
-¿Qué honores, tonta?.- le dije mientras me reía.- mira, me ha mandado un mensaje Matt. Quiere que quedemos la pandilla al completo esta noche. ¿Qué, tienes ganas de fiestorro?
-En realidad no, pero dile que iremos.
-Ya te sacaré ganas de fiesta, ya...- le dije con una mirada picarona.
Me miró extrañada y tras lanzarme un cojín, empezamos a reírnos. De repente, entró mi madre en la habitación:
-A comer chicas.
-Ya vamos mami.- le respondí.
En cuanto cerró la puerta, Lo me miró.
-¿Mami?.- empezó a reírse. Le tuve que tirar tres decenas de cojines antes de bajar a comer.
Habíamos quedado a las nueve en la casa de Matt. Yo nunca había ido, pero por lo que me contó Lo, era bastante grande. Su padre era arquitecto y su madre era profesora. La verdad es que tenían una vida bastante acomodada. Se suponía que íbamos las chicas (Lo, Pam y yo), Logan con la pandilla del pelirrojo y unos cuantos amigos de Matt. Iba a ser una fiesta relativamente grande. Como nos habían dicho que habría pista de baile, barra y una parte con sillones al aire libre bastante elegante, decidimos ponernos arregaladas.
A las ocho vino a casa Pam, y nos vestimos y nos pintamos juntas. Lo se puso un vestido con mangas hasta el codo, liso, de color verde, del mismo color que sus ojos. Se había quitado la mecha, y ahora su pelo, liso de plancha, le caía sobre los hombros. Se había puesto unas cuñas bastante bonitas que le había prestado su madre. Pam optó por un palabra de honor rosa claro, que se le quedaba más ceñido en la parte de los muslos, tipo sirena. Encima de este, se puso una torerita color beige, que tenía los botones del mismo color que el vestido. Se calzó unos tacones beige, no muy altos, y para adornar, se puso en el pelo suelto un pasador que se confundía entres sus mechones pelirrojos. Y yo, por último, me puse un vestido de mamá que hacía mucho que no se ponía y que le hacía ilusión que me pusiese. Era azul petróleo, de tirantas, con la parte de la cintura ceñida, y una falda que me caía hasta por un poco más arriba de la rodilla. Me puse unos tacones negros . También me puse una cadenita de plata y me peiné el pelo en una trenza, hacia atrás, con un coletero negro.  
Una vez nos arreglamos todas, Megan accedió a llevarnos. La casa de Matt estaba a las afueras, ya casi llegando al pueblo de al lado, así que necesitábamos alguien que nos llevase en coche. Nos despedimos de mamá, y nos montamos en el coche con Megan. La verdad es que era super simpática. Adoraba a esa mujer, y la consideraba muy fuerte por haber aguantado todo lo que tuvo que aguantar. De hecho, todavía seguían con lío en cuanto al papeleo, preparándose para el juicio que en septiembre tendrían. Megan quería tener la plena custodia de Lo, y apartar a Phil con una orden de alejamiento. No quería que les hiciese daño nunca más, ni a ella ni a sus hija.
-Bueno chicas, hemos llegado.- nos dijo parándo el coche.- estáis preciosas. Váis a triunfar.
Nos reímos.
-Eso espero, Meg, eso espero.- dijo Pam mientras salía del coche.
Volvimos a reírnos, mientras ella nos sacaba la lengua.
-Sé buena cariño- le dijo la madre a la hija.
-No te preocupes, mamá. Yo siempre soy buena.
-Sí claro, como si me lo fuese a creer.- le dijo mientras le daba un beso y Lo desaparecía por la puerta.
-Bueno, gracias por todo Megan. En serio.-le agradecí.
-No hay de qué, cariño. Si necesitás algo nos llamáis y cuando queráis veniros me avisáis. Pasaroslo bien.- me dijo mientras me abrazaba.- y tened cuidado.
-No se preocupe.
Salí del coche, y junto con Lo y Pam, nos despedimos con la mano de Meg y esperamos a que se fuese para entrar en la casa.
El jardín, que ahora parecía de sueño, estaba iluminado con pequeños focos exteriores. El verde de la hierba parecía acentuarse. Una piscina, de tonos malvas y azulados, nos sorprendió. A los lados de ésta, sillones y sofás estaban dispuestos, con mesas al alrededor. Unos camareros daban vueltas elegantemente, ofreciendo cócteles a todo el mundo.Que por cierto, todo el mundo eran decenas de personas. Este Matt sabía cómo organizar una fiesta.
Cómo no encontramos a nadie conocido afuera, entramos en la casa. Nada más pasar, un enorme salón con luces intermitentes, de colores fuertes y una mesa de mezclas a la izquierda, nos daba la bienvenida. Había gente bailando, al ritmo de canciones muy movidas. A la derecha del salón había otra pista, aunque un poco más chica. También había una barra de color negro metalizado, en el que la gente se apoyaba, pidiendo bebidas y cócteles. Dos chicas rubias mezclaban las bebidas y se las daban a los invitados, detrás de la barra.
-Jo, qué decepción, pensaba que nuestro amigo el pelirrojo estaría por aquí...- dije para chinchar a Loren, la cual se dió cuenta.
-¡Eh! Todavía es posible que esté por aquí, ... ¿no?
Nos reímos.
-Me tienes que presentar a ese pelirrojo, porque creo que me he perdido algo...-dijo Pam entre risas.
-Cuando veas a Lo ligando con un tío alto, los dos colorados, entonces sabrás quién es.- le respondí, ganandome un puñetazo suave de Loren. En el fondo, las tres sabíamos que era verdad.
Seguimos buscando a los demás, hasta que en el salón de la pista grande nos encontramos a Matt hablando con una chica morena, bastante mona.
-Hola, gente. Pensaba que no vendríais.Habéis tardado, ¿no?
-En llegar no, en encontrarte, sí.- dijimos Pam y yo al unísono.
Matt se rió. La chica morena carraspeó.
-Cómo veo que no nos presentan, soy Emma, encantada.- dijo entre risas.
-Encantada. Yo soy Madison, ella es Pam y ésta es Loren.-dije, señalándolas.
-Encantadas.- dijeron Pam y Loren, al unísono. Parecían gemelas.
-Bueno, chicas, hasta luego. Y disfrutad de la fiesta, ¿eh?.- dijo Matt.
-¡Sí!.- dijimos las cuatro a la vez. Nos reímos.
-Eh, espera. Casi se me olvidaba. Maddy, Logan te estaba buscando.
-Uhhhh.-dijeron Pam y Lo, para pincharme. Las fulminé con la mirada.
-¿A mí?
- Sí. ¿A quién sino?.- me dijo mientras me guiñaba el ojo. Luego, se fue.
-Ea, pues ya sabes, Maddy. Búscalo y cae en sus brazos.- dijo Pam, con voz risueña, mientras las otras dos se reían y yo le asestaba un golpe en el hombro a Pam.
-Pues si, me voy a buscarlo. Aquí os dejo, malas.
-Pues vale.- me dijo Lo, indignándose.
Nos reímos.
-Por... por si no nos volvemos a encontrar...- empecé a decir, haciendo cómo si sollozase.
-Siempre os he querido, chicas. Y  siempre os querré...-soltó Loren.
-Oh... Abrazo colectivo.- sentenció Pam, entre lágrimas imaginarias.
Nos abrazmos las tres, y como vimos que Emma se quedaba a un lado, también la arrastramos al abrazo colectivo. Era muy maja.
-No, en serio, si no os encuentro, os llamo. Estad pendientes.- dije entre risas.- Adios.
-Adiooos, pásatelo bien, pero recuerda: eres joven para ser madre.- me aclaró Lo.
-¡LOREN!.- le chillé en medio de la pista. Las demás se rieron.
-Bueno, venga, adios.- dijo Pam llevándose a las otras dos a la pista de baile.
-¡Siii, a bailar! ¿Quién quiere ver cómo arraso la pista?.- oí decirle a Emma. Por supuesto, las otras dos, con estrellitas en los ojos y ganas de hacer el ganso, corearon un si. No pude evitar reírme desde la lejanía.
Y ahora, concentración. ¿Dónde estaría Logan?






7 comentarios:

  1. WOW,MI CACUSHI! *_*
    ME HA ENCANTADO! ESPEREMOS QUE ENCUENTRE A LOGAN XDDDDDDDDDDDDDDD
    BYE! :3

    ResponderEliminar
  2. wooooh *___________*
    me encanta. Pelirrojos, pelirrojos everywhere.
    tiene que encontra a logan porque me sale a mi d ela nuez, que si no me meto en tu novela y la ayudo a buscar
    ñeñeñeñeñe, las friestas de Matt mola, pero las de Dougie son mas chulas, que en la piscina hay espumita (?)

    ResponderEliminar
  3. WAAAAAAAAAAAA!!!!!!! No le encuentra proque esta aqui conmigo :3 ñañaña
    A bailar, party hard, fiestukiii! XDDD
    Un besoo!

    ResponderEliminar
  4. Cada Dia mejor *-*
    Tiene que encontrarrlooo!No será tan grande la casucha :D
    Aver que hacen,me das miedo jajajaja
    Besooos (;:

    ResponderEliminar
  5. *OOOOOO*. FIESTA FIESTA! Logan ven pa' cá xD.

    ResponderEliminar
  6. No puedes dejarlo ahí, que mala, por dios! (yo en realidad hago lo mismo y no soy quien para hablar, pero bueno...).
    Pedazo de casa que tiene Matt, no? La suerte de algunos...
    Y entre una mentira y otra le he cogido manía a Loren... Sabes que tengo un amigo que también se llama Loren? (véase Lorenzo) xD
    Perdona que no me haya pasado antes, pero es que me castigaron sin ordenador y el ratito que me pude escapar no me daba tiempo a leerme el capítulo T.T
    Byee!!

    ResponderEliminar
  7. PEDAAZOO CASA, que se nos pierde la gente, jajajja.
    Ojalá yo tuviera una así.
    Me ha encantado, como siempre. Se me hacen super amenos.
    Besos, Amanda.

    ResponderEliminar