Subí escaleras arriba, intentando ser lo más silenciosa posible. Sabía que, aunque ni Megan ni Loren pudiesen dormir, lo estarían intentando, y no quería molestar a nadie. Intenté reprimir las lágrimas, pero una vez entré en mi cuarto, exploté. Me coloqué las manos en la cara, para intentar insonorizar mi llanto, pero no sirvió de nada. De repente, noté unos cálidos brazos que me abrazaban y me calmaban. Abrí los ojos con dificultad, y me encontré a una Loren palidísima en pijama, con los ojos enrojecidos y una coleta mal hecha. La volví a abrazar con fuerza, mientras le susurraba:
-Soy tonta.
-Somos tontas.
Reí en voz baja. Me separé de ella y ví que su cama no estaba desecha, como si no hubiese dormido en el espacio de tiempo en el que estuve abajo, sin ella. Sin embargo, ví una manta en el ventanal.
-Lo has visto, ¿no?
-¿El qué?.- susurró en medio de la oscuridad, sentándose en la ventana y cubriéndose con la manta.
-El espáctulo que he montado con Logan.-le aclaré mientras me restregaba los ojos y me sentaba en el suelo, enfrente suya.
-Ah, eso. Sí.-miró para afuera, esperando encontrar no sé el qué.- ¿qué es lo que te ha parado?
-Me ha parado el saber que el beso no hubiese servido para nada. Eso es lo que me ha parado.
-¿Por qué no hubiese servido? ¿Qué es lo que te hace pensar eso?
-Loren, no siente nada por mí. Hubiese sido un error por parte de los dos, no nos habría echo ningún bien.
-Ah...- Loren se mordió el labio inferior. Estaba muy seria.- pero por parte tuya no hubiese sido un error.
-Pero por la suya, sí. No quiero pensar qué pasará cuando vuelva a verlo.
-Lo más probable es que te diga algo, o simplemente haga como si nada. Pero no te lo tomes a mal, creéme cuando te digo que si hace algo, procurará no molestarte.
Me estremecí. En ese momento, lo que más necesitaba era un abrazo suyo. Una caricia, un beso en la mejilla, una sonrisa, un cumplido. Algo suyo a lo que aferrarme y no caer al vacío. Estaba caminando a tientas por un precipicio.
Loren me miró y trás dirigirse a deshacer su cama, me soltó:
-Y yo que tú, antes de especular, me aseguraba de sus sentimientos. Ya tendrás suficiente tiempo como para preocuparte.
Me quedé perpeleja, sentada en el suelo, sin poder levantarme. Me esperaba otra noche en vela. Me senté en la ventana, y cuando estuve lo suficientemente segura de que Loren estaba durmiendo, la observé. ¿Cómo podía insinuarme qué me asegurase de que él no me quería si, horas antes, me había dejado claro que para él sólo era su amiga? ¿Lo de su madre la había afectado? No, sabía que no. Por muy mal que lo pasase, Loren siempre tenía la cabeza en su sitio. Daba igual que estuviese cabreada, siempre sabía escoger las palabras que quería expresar, por muy duras que fuesen. Tampoco es que se le diese bien mentir. Pero estaba claro, que una de aquellas dos afirmaciones era falsa. ¿Acaso había aprendido a mentir desde que se enfadaron? Me agarré la frente, intentando expulsar aquellas absurdas conclusiones que no llegaban a nada. Notaba un cierto frío por dentro, mientras que el aire de la habitación se caldeaba. La sonora respiración de Loren hizo que me diese cuenta del sueño que tenía, y de las ganas de dormir que me inundaban. Me tapé con la manta, y miré el césped de fuera, mientras poco a poco, sumida en mis pensamientos, me quedaba dormida...
A la mañana siguiente, me desperté con una música que sonaba de fondo. Muy apropiada para el momento, Lies, de McFly.
-Argg, ¿y ahora por qué te ha dado por poner canciones de McFly para despertarme? Conseguirás que os odie a ti y a ellos.- dije en voz baja mientras observaba cómo me sacaba la lengua y me arrancaba la manta de un golpe seco.
-Sabes que no serías capaz de ninguna de las dos cosas, tontona. Tu madre y yo ya hemos desayunado. Te he traído un zumo para que te espabiles.- me dijo mientras me ponía el zumo en las manos y inspeccionaba mi ropero.
-¿A qué vienen estas prisas? Yo con un zumo no me espabilo. Para espabilarme necesitaría tres toneladas de tortitas con chocolate y fresas.- bostecé mientras me desperezaba y Loren me tiraba un cojín a la cara.- Eh, cuidad, que me tiras el zumo encima. Hoy te has despertado con el pie izquierdo, ¿no?
-No, graciosilla. Termínate el puñetero zumo, que llegaremos tarde.
-¿Llegar tarde adónde?.- dije mientras me levantaba, dejaba el vaso vacío en el escritorio y me enjuagaba la cara en el cuarto de baño.
-A nuestra cita.
Levanté la cabeza y me ví a Loren reflejada en el espejo, con cierta maldad en la mirada. Parecía disfrutar de mi cara de miedo.
Grité y le cerré la puerta del baño en la cara.
-¡MADDY! O ABRES O ABRO YO.
Me apoyé en la puerta, a la vez que ponía el pestillo.
-Inténtalo, no podrás abrir. ¡HÁ!
-MADISON, YA TE VALE.
-Si no tuvieses tan malas ideas no estaríamos así. Dile que tenemos que hacer un recado, que no estamos en casa, que estamos poseídas por Michael Jackson, me da igual, ¡pero dile que no iremos!
-Argg, ¿más cobardes las había?
Me lo pensé.
-No.- y instantaneamente, nos empezamos a reír las dos.
- Se nota. Por favor, sal. Voy a quedar como una tonta, ¿me vas a hacer eso?
-Sí.- chillé mientras ponía morritos.
-Mad... así no arreglarás nada. Si se pone la cosa fea, nos vamos. Te lo prometo. Ahora sal, ratita peleona.
Bufé, y quité el pestillo. Asomé prudencialemente la cabeza, mientras fulminaba a Loren con la mirada:
-Más te vale.
Loren se rió.
-Venga, sal y te ponemos fashion de la muerte, ratita peleona.
-Que no me llames así.- simulaba llorar mientras abría la puerta del cuarto de baño. Loren se partía de risa, mientras abría mi ropero.
-Bien, allá vamos...
Una hora más tarde, salimos de casa. Loren, con un vestido de topos blancos y fondo azul, unas sandalias a juego, y el pelo recogido en una cola de caballo. Yo, con una camiseta de tirantas ajustada roja, unos pantalones vaqueros de flores, unas bailarinas rojas y el pelo suelto, cuidadosamente cepillado. Según Loren, ibámos muy guapas, incluida ella, a lo que hice caso omiso y solté un bufido. Yo precisamente no me veía una top model en aquellos momentos.
Por lo que me contó Loren, habíamos quedado en el paseo marítimo. Ese lugar me traía demasiados sentimientos, demasiados recuerdos que en esos momentos, no sabía clasificar. Recordaba la sonrisa de Logan, acompañada del sonido de las olas y el olor de la sal. Una música de fondo, proveniente del garito de Roe, y algunas que otras luces, de comercios que ya habían empezado a encender sus letreros. Un ambiente mágico. Me costaba recordarlo sin que sintiese punzadas en la barriga y el número de mis latidos disparado. Nos acercábamos al punto de reunión y no había señal de nadie. Loren veía mi cara de descomposición y mientras le susurraba que era tonta, que no debería haberme dejado convencer por ella, que Logan se habría ido a su casa para no verme, nos sentamos en un banco. Empecé a desvariar, y lo noté porque en más de una ocasión Loren tenía que pellizcarme para que me callase o dejase de decir tonterías.
Ya cuando Loren estaba desesperada, de pie enfrente del banco, con las orejas tapadas porque yo no me callaba, Logan apareció en el fondo de la calle con Pam. Me quedé con los ojos en blanco, inmóvil e incapaz de reaccionar.
-Levanta, que ya vienen por ahí.
Haciendo caso omiso de la advertencia de Loren, me puse a juguetear con una pulsera que llevaba en la muñeca derecha, intentando quitarme los nervios. Sin embargo, lo único que se pasaba por mi cabeza era la sonrisa de Logan, su encantadora sonrisa. Me ponía nerviosa con sólo verla. De acuerdo, sí que sentía algo por él. Lo que quedaba por averiguar era su magnitud, y si, realmente, él no sentía nada más...
-Hola...
Levanté la cabeza, y me encontré a un Logan con las mejillas un tanto rojas, y unos ojos más encandiladores que de constumbre. Sin saber qué hacer, me levanté, y sin dejar de mirarle, le dije:
-Hola.
Pam estaba saludando a Loren, aunque Loren estaba un poco sosa. Normal, al fin y al cabo, Pam era su "rival". Pero Loren no quería llevarse del todo mal con ella, porque en el fondo, le caía bien.
-Hola, Pam.- le sonreí lo más simpática que pude, y ella, con otra sonrisa en la cara, me abrazó suavemente.
-Hacía mucho que no te veía.- me dijo con una gran sonrisa en la cara.
Nos quedamos allí, charlando. Bueno, más bien charlaban Pam y Loren, porque Logan y yo de vez en cuando asentíamos, pero teníamos la cabeza gacha y no levantábamos la mirada del suelo. Ví cómo por el rabilllo del ojo Pam nos señalaba, y con mueca de enfado, las dos cuchicheaban. Pero ni a mí ni a Logan nos importaba demasiado lo que dijesen. Ya sabíamos que hablaban de nosotros.
-Bueno, nosotras dos nos vamos. Vosotros os quedáis aquí.- Logan y yo miramos a Pam, a la vez, un tanto despistados.
-No hagáis preguntas. Cuando os hartéis, venis y nos buscáis. Está claro que con nosotras delante no vais a hablar.- aclaró Loren mientras cogía a Pam del brazo y se iban paseo marítimo abajo. Vimos cómo desaparecían del mapa, y giraban a la derecha para meterse en la zona comercial del paseo.
Nos miramos, y tras una sonrisa de cortesía, nos sentamos. Mirabamos el mar, sin ninguna intención de hablar, intentando matar el silencio con nuestros propios pensamientos. Estábamos demasiado sumidos en lo nuestro como para aclarar nada. Y cómo alguien tenía que empezar, y yo no estaba por la labor, empezó él.
-Madison, tengo que decirte algo.
-Yo también...
Nos miramos fijamente, con ese cosquilleo de por medio que ya se iba haciendo habitual.
-Logan, yo...
Se lo iba a soltar. Así, sin más. ¿Por qué ocultarlo? Ya estaba cansada de esconderme.
-No, Maddy. Tengo que empezar yo primero.- me cogió la mano, y mirando al suelo, dijo casi de corrido.- siento lo del otro día. No debí hacerlo, no sé porqué lo hice. Yo... yo no supe calmar mis instintos. Si no quieres hablar más conmigo lo comprenderé. Pero necesito que sepas, que lo que siento por tí, no lo he sentido nunca. Y de verdad que siento lo que ocurrió el otro día, no debí hacerlo y...
-Logan.- lo interrumpí.
-¿Qué?.- me miró con cierto miedo, temiendo que sus escasas esperanzas se esfumaran en un segundo.
-Cállate.
Me acerqué lentamente, y mientras nos cogíamos de las manos, juntamos nuestras frentes, rozándonos la nariz, como la última vez. Le sonreí y sentí como el calor de sus labios se mezclaba con el de los míos.
MI CACUSHI ES UNA DIOSA! *_____*
ResponderEliminarDios,no me lo creo,pedazo de capítulo! Simplemente me has dejado sin palabras,casi lloro :´) (si,Katdy cuando quiere es sentimental,pasa algo? ¬¬) Oish,mi cacushi,sigue escribiendo! Que monosos los dos <3
Byee^^
*_______________________________*
ResponderEliminarpero madison, ¡¡tu eres tonta!!
No beses a Loga, sabes perfectamente que es mio XDD
Un capitulo genial, me a encantado *¬* Quiero mas!
WAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!1 *-*Al fiiiiin!!!! AL FINnnickito(?) XDDD Me ha E N C A N T A D O. Largo y precioso :DD Continua^^
ResponderEliminarUn beso!
*OOOOOOO*
ResponderEliminarLArgo y precioso, se puede pedir maas? ^.^
Continuuuuuuuuaaa....!!!! plis :)
Un beso!
*OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO* (oh dios, ME HA ENCANTADO). Cada día te superas, Marina ^.^ (seh, Marina, problem? XD. Qué mono es Logan...*fall in love mode: ON*.
ResponderEliminar>OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO<!
ResponderEliminarQUE HIPERBONITO ),: POR POCO ME HAS ECHO LLORAR !
YO TAMBIÉN QUIERO UN LOGAN Y UNA VIDA COMO MAD!:D
SIGUE ASI,MARINA,ENSERIO ES GENIAL TODO EL VOCABULARIO Y TODO,SIGUE ASÍ LLEGARÁS LEJOS (;
BESOOOOOOOS :)
Que monosooo que es Logan, por Dios.
ResponderEliminar¿Ratita peleona? JAJAJAJA.
Besos, Amanda.